
Pero si, tenía la obligación, casi moral, de obligarme a sentarme ante mi viejo ordenador de Oviedo, el que tantos años me acompañó cuando aun vivía en el “nido”, para, después de la “corderada” que me acabo de meter entre pecho y espalda, despedir este año que ha terminado, y hacer, no un análisis (sería imposible), pero si un pequeño recuerdo a este año que finaliza, el cual ha sido muy importante, probablemente el más importante de lo que llevamos de Siglo XXI.
Y hago constar que he usado el calificativo de “importante”, y el de “mejor” o similar… Afirmar que el año de la mayor crisis del sistema económico mundial desde el New Deal es el “mejor” sería un ejercicio de sadismo por mi parte, que desde luego no voy a protagonizar. Pero si ha sido muy “importante”…
Importante porque el Mundo se ha dado cuenta de que llega un momento de que las vacas dejan de dar leche, los pozos de petróleo no son infinitos, el agua no es inagotable, y lo que ha sido más determinante… la capacidad de ahorro del ciudadano, y por tanto, su capacidad de endeudamiento (fiable), no es como la paciencia de Cristo, es decir, ilimitada… lo cual no quiere decir que el problema sea el sistema, sino solo quienes lo gestionan… importante aviso a tener en cuenta para que podamos cuidarnos de los “profetas” de la izquierda que ven la oportunidad esperada para hacer valer su sistema de carencias de libertades en pro de la “justicia”.
Importante para España, que una vez más, y ojalá sea por siempre, volvió a practicar el sano ejercicio de la Democracia, para decirnos, también una vez más, que lo que aparentemente necesite el País, y los que quieran los españoles, no siempre comparten viaje y alforjas… sino que suelen elegir caminos divergentes… Esto no es bueno ni malo, solo es la demostración de que la Democracia es el sistema más justo, por cuanto la justicia consiste en dar a los ciudadanos el Gobierno que se les antoje, y por tanto, el que se merecen, ya que cada uno se merece aquello que busca.
Importante para Estados Unidos, que supo votar en “negro” por un futuro blanco, dándole el “Trono del Mundo” al hombre de color que se atrevió a desafiar a una sociedad, y dándole la victoria al ultimo partido político del Planeta en condenar la esclavitud, en un ejercicio de madurez democrática del que España, a día de hoy, esta a años luz…
Importante para nuestro deporte, que ahora si (y no antes, por muchos titulares “Marca” que nos vendieran) somos una Potencia Mundial. En Baloncesto, en Tenis, en Balonmano, y… en Fútbol…
Y en este último párrafo me detengo. Podría dedicar folios y folios sobre mil cosas que han acaecido este año, pero me quedo con una que seguramente será la menos importante, pero que yo considero un punto de inflexión Nacional, golpe de autoridad moral de un Pueblo sumido en una Apocalipsis de infortunio similar a la del 98 e iniciada el año que yo nací (espero no sea simbólico) en la Pampa argentina, cuando el buen Cardeñosa mandó el esférico al limbo de las tragedias, el “gafe” endémico y el desastre hecho identidad nacional.
Antiguamente los orgullos y meritos de una Nación se median por sus batallas ganadas y territorios conquistados. Dicen que Batalla de Arapiles fue la primera seguida a pie de línea, con los salmantinos, prismáticos en mano, en colina cercana siguiendo los acontecimientos del “match”, convenientemente celebrado en la Plaza Mayor de Salamanca como si de una celebración liguera “merengue” en La Cibeles se tratara…
Hoy en día, a falta de batallas que ganar y territorios que conquistar, tenemos los encuentros de la Selección Nacional, y las Copas a conquistar, aquellas que se reían de nosotros mientras afirmábamos no ver más horizonte después del meridiano de cuartos…
Pero si amigos, había tierra más allá de Cuartos, y un Mariscal desahuciado, Aragones, como el General Castaños, sable en mano, ocupó Viena ante la mirada atónita de los españoles, que aun hoy siguen recordando la imagen de Casillas levantando el trofeo con la misma saña con la que Hernán Cortes clavó los pendones de Castilla en el suelo de Nueva España.
Después de años de conjuras políticas, y discusiones estupidas sobre estatutos, naciones varias, y sentimientos nacionales, el fútbol logró lo que nadie había podido antes: unir a todo un País, donde hasta, cuentan, los diputados vascos y catalanes esbozaron una leve sonrisa el día en que un “niño” de Fuenlabrada nos enseñó a todos los españoles como se pueden romper muros, atravesar paredes con las vísceras, en una carrera imposible para “colarse” lo necesario entre Lahm y Lehman, y dirigir el volumen esférico hacia la historia…
Pues si señores, este año se termina, tenemos Crisis, a Obama, a ZP, y una Copa de Europa de Naciones. Pero lo más importante es que nos seguimos teniendo a nosotros mismos… Yo, por mi parte, despido con tristeza al año más importante de mi vida, aquel que me enseñó a estar solo, a ser valiente para dejar atrás el camino equivocado, y elegir uno nuevo, desde cero, en cuya travesía estoy aprendiendo a ser alguien, y a sentirme feliz ejerciendo mi profesión, viviendo en la Capital del Mundo (para mi siempre será Madrid), y deseando con toda mi alma que el Año Nuevo que entra sea un poquito mejor que el que me ha dado tantas cosas… Ese 2008 donde yo también le metí un gol a mi particular infortunio, y levante mi propia, e imposible, Copa…
FELIZ AÑO A TODOS!!!.
Y como no, os dejo el momento más importante del año, para mi…el día que nadie, ni por un solo segundo, dudo de que España era una Nación...








